Volver al blog ·

¿Es bueno ir al psicólogo cuando te sientes bien?

Ir al psicólogo cuando te sientes bien puede parecer raro si entendemos la terapia únicamente como un recurso para momentos de crisis. Muchas personas esperan a estar al límite para pedir ayuda, como si...

¿Es bueno ir al psicólogo cuando te sientes bien?

Durante mucho tiempo hemos asociado ir al psicólogo con atravesar una crisis: ansiedad intensa, depresión, una ruptura, un duelo o una situación que sentimos que ya no podemos manejar solos. Sin embargo, la psicoterapia no tiene por qué empezar únicamente cuando algo se ha roto.

Como psicólogo, creo que también puede tener sentido acudir a terapia cuando, en apariencia, la vida marcha bien. No porque haya que buscar problemas donde no los hay, sino porque conocerse mejor, revisar determinados patrones y aprender a gestionar nuestras emociones puede tener valor incluso en etapas de estabilidad.

Eso sí: estar bien no significa que necesites terapia. Ir al psicólogo no debería convertirse en una obligación ni en un chequeo psicológico universal. La cuestión es si tienes curiosidad por comprenderte mejor, quieres trabajar algún área concreta de tu vida o detectas patrones que te gustaría cambiar.

La reflexión que me llevó a escribir este artículo

La idea de escribir sobre este tema surgió después de ver un episodio del podcast de Spicy4Tuna, que puedes encontrar aquí.

En la conversación aparecía una idea interesante: muchas personas entienden la salud mental de forma reactiva. Solo pensamos en cuidarla cuando aparece un problema suficientemente grande como para interferir en nuestra vida.

Me recordó también al caso de Willyrex, que ha hablado públicamente sobre la terapia y la salud mental. Su ejemplo resulta llamativo porque rompe con la imagen clásica de quien acude al psicólogo únicamente porque se encuentra en una situación límite.

Cuando una persona conocida habla abiertamente de estos temas ayuda a normalizar algo que vemos con frecuencia en consulta: puedes tener trabajo, pareja, amigos y proyectos, sentirte razonablemente satisfecho y, aun así, querer entenderte mejor.

La terapia no tiene por qué ser únicamente un salvavidas. También puede ser un espacio de reflexión.

Ir al psicólogo sin tener un trastorno

Una idea que genera bastante confusión es pensar que para acudir a terapia debemos cumplir los criterios de algún trastorno psicológico.

No es así.

La psicoterapia se utiliza para tratar problemas de salud mental, pero también puede abordar dificultades emocionales, conflictos interpersonales, estrés, procesos de adaptación, toma de decisiones o patrones de comportamiento que generan insatisfacción sin constituir necesariamente un diagnóstico.

La investigación psicológica también ha ido prestando más atención al bienestar psicológico, y no exclusivamente a reducir síntomas. Distintas intervenciones han mostrado capacidad para mejorar variables relacionadas con el bienestar, aunque sus efectos dependen del método utilizado, la persona y el contexto.

Para mí, esta distinción importa: salud mental no significa simplemente ausencia de ansiedad o depresión. También tiene que ver con cómo nos relacionamos con nosotros mismos, cómo afrontamos las dificultades y hasta qué punto vivimos de acuerdo con aquello que consideramos importante.

¿Qué puedes trabajar en terapia si te encuentras bien?

No hace falta llegar a consulta con un gran problema perfectamente definido.

A veces el trabajo comienza con preguntas bastante sencillas: ¿por qué reacciono así ante determinadas situaciones?, ¿por qué me cuesta decir que no?, ¿estoy tomando esta decisión por convicción o por miedo?, ¿por qué necesito estar siempre ocupado?

Conocerte mejor

Todos tenemos puntos ciegos. Repetimos conductas durante años y terminamos asumiendo que «somos así», cuando algunas se han construido a partir de experiencias y aprendizajes anteriores.

Una persona puede funcionar perfectamente en el trabajo y en sus relaciones y descubrir, por ejemplo, que gran parte de su exigencia procede de una necesidad constante de aprobación. Comprenderlo no significa convertirlo automáticamente en un problema, pero sí permite decidir qué queremos hacer con ello.

Revisar patrones antes de que se compliquen

Evitar conflictos, trabajar siempre de más, exigirnos resultados perfectos o tener dificultades para poner límites puede funcionar durante mucho tiempo.

Hasta que deja de hacerlo.

Trabajar determinados patrones cuando todavía son manejables puede ser más sencillo que abordarlos después de que hayan generado agotamiento o conflictos importantes.

Esto no significa que hacer terapia vaya a prevenir cualquier problema psicológico. Sería poco riguroso afirmarlo. Pero sí puede ayudarnos a identificar antes determinadas señales y ampliar nuestras formas de afrontar las dificultades.

Mejorar tus relaciones

En terapia también pueden trabajarse la comunicación, los límites personales, el miedo al rechazo o la gestión de conflictos.

Y no hace falta estar dentro de una relación problemática. Quizá simplemente quieras expresar mejor lo que necesitas, comprender por qué determinadas conversaciones te bloquean o dejar de asumir responsabilidades que no te corresponden.

Clarificar decisiones y prioridades

Hay etapas en las que aparentemente todo marcha bien y, aun así, sentimos cierta falta de dirección.

Podemos dudar sobre una relación, un cambio profesional, una mudanza o incluso sobre objetivos que llevábamos años persiguiendo.

El psicólogo no está para decidir por ti. Puede ayudarte a identificar qué factores influyen en tus decisiones, separar expectativas externas de preferencias personales y pensar con más claridad sobre las consecuencias de cada opción.

Terapia no significa optimizarte constantemente

También conviene evitar el extremo contrario.

El discurso del desarrollo personal puede hacernos sentir que siempre deberíamos ser más productivos, más resilientes, gestionar mejor nuestras emociones y conocernos un poco más.

Llevado demasiado lejos, incluso el bienestar se convierte en una exigencia.

No necesitas estar constantemente trabajando en ti mismo.

También es saludable disfrutar de una etapa tranquila sin analizar cada emoción. La terapia tiene sentido cuando responde a una necesidad, una inquietud o un objetivo personal, no porque debamos convertirnos permanentemente en una versión mejorada de nosotros mismos.

¿La terapia puede ser preventiva?

A menudo se compara ir al psicólogo con hacerse una revisión médica. La comparación ayuda a entender que no necesitamos esperar a tocar fondo, pero tiene límites.

No existe una recomendación general según la cual todas las personas que se encuentran bien deban acudir periódicamente a psicoterapia.

Sí existe evidencia de que determinadas intervenciones de promoción del bienestar y prevención pueden ser útiles, especialmente cuando están dirigidas a necesidades o grupos concretos. Sin embargo, los resultados no justifican convertir la terapia en una obligación para todo el mundo.

Prefiero hablar de prevención en un sentido más práctico: aprender a identificar nuestras señales de estrés, pedir ayuda antes de llegar al límite y no considerar la psicoterapia únicamente como un último recurso.

¿Cómo saber si te puede aportar algo?

Puedes hacerte una pregunta sencilla: ¿hay algo de ti o de tu forma de vivir que te gustaría comprender o manejar de otra manera?

Quizá repites el mismo conflicto en tus relaciones. Tal vez te cuesta descansar sin sentir culpa. Puede que tengas éxito profesional pero vivas con miedo constante a perderlo. O simplemente estás atravesando una etapa de cambios y quieres ordenar tus ideas.

En cualquiera de estos casos puede tener sentido hablar con un profesional.

También puede ocurrir que después de unas sesiones concluyas que no necesitas continuar. La terapia no tiene por qué convertirse necesariamente en un proceso de años.

No hace falta tocar fondo

Buscar ayuda cuando un problema ya nos ha desbordado es completamente válido, pero no existe ninguna razón para esperar deliberadamente a tocar fondo.

Podemos acudir al psicólogo cuando algo empieza a preocuparnos, cuando detectamos un patrón que queremos cambiar o incluso cuando estamos bien y queremos comprender mejor una etapa de nuestra vida.

Al mismo tiempo, si te encuentras bien, tienes relaciones satisfactorias y no hay ningún aspecto que quieras trabajar, tampoco necesitas inventarte un problema.

Para mí, una relación saludable con la psicología consiste precisamente en eso: poder recurrir a ella cuando aporta valor, sin estigma, pero sin asumir que todo aspecto de nuestra vida necesita ser analizado o corregido.

Si quieres explorar esta perspectiva conmigo, trabajo tanto en formato presencial como online, con sesiones de 55 minutos. Puedes reservar una sesión aquí.

Fuentes

  • American Psychological Association. (2012). Recognition of psychotherapy effectiveness. American Psychological Association.
  • Hoppen, T. H., & Morina, N. (2021). Efficacy of positive psychotherapy in reducing negative and enhancing positive psychological outcomes: A meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ Open, 11(9), e046017. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2020-046017
  • Kubzansky, L. D., Kim, E. S., Boehm, J. K., et al. (2023). Interventions to modify psychological well-being: Progress, promises, and an agenda for future research. Affective Science, 4, 174–184. https://doi.org/10.1007/s42761-022-00167-w
  • Saijonkari, M., Paronen, E., Lakka, T., Tolmunen, T., Linnosmaa, I., Lammintakanen, J., Isotalo, J., Rekola, H., & Mäki-Opas, T. (2023). Promotive and preventive interventions for mental health and well-being in adult populations: A systematic umbrella review. Frontiers in Public Health, 11, 1201552. https://doi.org/10.3389/fpubh.2023.1201552
  • van Agteren, J., Iasiello, M., Lo, L., Bartholomaeus, J., Kopsaftis, Z., Carey, M., & Kyrios, M. (2021). A systematic review and meta-analysis of psychological interventions to improve mental wellbeing. Nature Human Behaviour, 5, 631–652. https://doi.org/10.1038/s41562-021-01093-w

Sigue leyendo

Más notas de psicología

Siguiente paso

Empieza con una sesión individual

Online, desde cualquier lugar, o presencial en Madrid centro.