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Soy Médico y necesito un Psicólogo: ¿cómo me puede ayudar?

Ser médico implica sostener una cantidad de responsabilidad que muchas veces no se ve desde fuera. Hay conocimiento tecnico, toma de decisiones, turnos, pacientes, familias, burocracia y una exigencia...

Soy Médico y necesito un Psicólogo: ¿cómo me puede ayudar?

Ser médico implica mucho más que dominar conocimientos técnicos. También significa tomar decisiones bajo presión, convivir con el sufrimiento, comunicar malas noticias y asumir una responsabilidad que muchas veces continúa presente al terminar la jornada. A eso se suma una idea bastante frecuente: que, por ser profesional sanitario, uno debería saber gestionar solo cualquier problema emocional.

No siempre es así. Saber mucho sobre salud no nos vuelve inmunes al estrés, la ansiedad, el agotamiento o los problemas personales. De hecho, algunos médicos tardan en pedir ayuda precisamente porque están acostumbrados a ocupar el papel de quien cuida a los demás.

Si has llegado hasta aquí pensando “soy médico y necesito un psicólogo”, quizá lo importante no sea preguntarte si “deberías poder con esto”, sino entender qué puede aportarte realmente la terapia.

La salud mental de los médicos también necesita atención

La medicina reúne varios factores que pueden desgastar psicológicamente: guardias, falta de sueño, presión asistencial, burocracia, responsabilidad clínica y exposición repetida al dolor, la enfermedad y la muerte. Además, muchos profesionales sienten que tienen poco margen para mostrarse vulnerables.

El burnout es uno de los problemas más conocidos. La Organización Mundial de la Salud lo considera un fenómeno relacionado con el trabajo, caracterizado por agotamiento, mayor distancia mental o cinismo respecto al empleo y una sensación de menor eficacia profesional. No es lo mismo que tener depresión o un trastorno de ansiedad, aunque pueden coexistir.

También puede ocurrir que sigas funcionando aparentemente bien, pero cada vez te cueste más desconectar, estés más irritable o notes que aquello que antes te motivaba empieza a dejarte indiferente. No hace falta esperar a estar completamente desbordado para pedir ayuda.

¿Cómo puede ayudarte un psicólogo si eres médico?

1. Tener un espacio en el que no tengas que ser quien resuelve el problema

En el trabajo estás acostumbrado a escuchar, valorar, decidir y actuar. En terapia el papel cambia. Durante ese tiempo no tienes que tranquilizar a nadie ni aparentar que tienes la situación bajo control.

Puede ser especialmente útil cuando llevas meses acumulando experiencias difíciles: un fallecimiento que te afectó más de lo esperado, una conversación complicada con una familia, un error que sigues repasando mentalmente o una sensación de agotamiento que ya no desaparece al descansar.

No siempre necesitamos una gran crisis para beneficiarnos de este espacio. A veces basta con llevar demasiado tiempo funcionando en modo automático, posponiendo aquello que nos preocupa porque parece que nunca es un buen momento para detenernos.

2. Gestionar el estrés sin normalizarlo todo

En profesiones muy exigentes existe el riesgo de considerar normales determinadas situaciones simplemente porque son frecuentes. Dormir mal durante semanas, llegar a casa incapaz de desconectar o revisar mentalmente casos clínicos durante la cena no deberían asumirse automáticamente como “parte del trabajo”.

En terapia podemos diferenciar qué elementos del estrés son inevitables y cuáles se agravan por determinados hábitos, pensamientos o dinámicas laborales. No se trata de enseñarte a soportar unas condiciones imposibles, sino de encontrar margen de actuación allí donde realmente existe.

Quizá necesites trabajar la anticipación constante, aprender a poner límites, revisar cómo organizas tus descansos o entender por qué determinadas situaciones clínicas continúan acompañándote mucho después de salir del hospital.

Si tu trabajo está generando ansiedad, puede resultarte útil este artículo sobre qué hacer si tu trabajo te da ansiedad pero no puedes dejarlo.

3. Trabajar la culpa y la responsabilidad excesiva

La medicina obliga a tomar decisiones en contextos donde no siempre existe una solución perfecta. Puedes hacer una buena valoración y que el resultado sea malo, o actuar correctamente y aun así preguntarte después si podrías haber hecho algo diferente.

En algunas personas esa responsabilidad profesional se convierte en responsabilidad psicológica excesiva. Repasan decisiones durante horas, imaginan alternativas y se castigan por no haber previsto acontecimientos que probablemente no podían controlar.

La terapia puede ayudarte a distinguir entre responsabilidad real, aprendizaje y culpa. Reconocer un error cuando lo hay es importante; creer que deberías haber podido evitar cualquier resultado negativo es otra cosa.

También podemos trabajar esa tendencia a mirar hacia atrás pensando “tendría que haberme dado cuenta”, cuando en realidad estás evaluando una decisión pasada con información que solo conociste después.

4. Evitar que la fatiga emocional termine convirtiéndose en distancia

Cuando trabajas continuamente con sufrimiento humano necesitas cierto grado de distancia emocional. El problema aparece cuando esa protección se vuelve demasiado rígida.

Puedes notar que algunas consultas te irritan más que antes, que te cuesta conectar con los pacientes o que determinadas historias empiezan a dejarte indiferente. Esto no significa necesariamente que hayas perdido la empatía; en ocasiones es una señal de agotamiento.

También puede aparecer cierto cinismo como mecanismo de defensa. Comentarios que antes no harías, menor tolerancia hacia determinadas demandas o la sensación de que todos los pacientes empiezan a parecerte “un problema más”.

El objetivo de la terapia no es hacerte emocionalmente permeable a todo, porque eso sería insostenible, sino ayudarte a encontrar una distancia saludable que te permita seguir implicándote sin absorber cada caso como si fuera propio.

5. Recuperar una vida que no esté organizada únicamente alrededor del trabajo

La medicina puede ocupar muchísimo espacio mental incluso fuera del hospital o de la consulta. No son solo las horas trabajadas: también están los casos pendientes, la formación, los mensajes, las guardias futuras y esa sensación de que siempre hay algo que deberías estar haciendo.

Poco a poco, hacer deporte, estar con amigos, pasar tiempo con la pareja o simplemente descansar pueden empezar a parecer actividades secundarias.

Trabajar el autocuidado no significa añadir otra obligación a la agenda. No se trata de convertir el descanso en una nueva tarea que tengas que hacer perfectamente, sino de recuperar áreas de tu vida que también son importantes.

En un entorno donde además recibimos estímulos continuamente, puede ayudarte revisar cómo la infoxicación puede aumentar la sensación de saturación.

No todo lo que te pasa tiene que ver con ser médico

También puedes necesitar un psicólogo por exactamente las mismas razones que cualquier otra persona: una ruptura, problemas de pareja, duelo, ansiedad, inseguridad, conflictos familiares o dificultades para poner límites.

A veces el trabajo incluso se convierte en una manera de posponer estos asuntos. Una agenda llena puede ser incómoda, pero también evita que tengamos demasiado tiempo para pensar en aquello que nos preocupa.

Por eso en terapia no hace falta reducir todo a “estrés laboral”. Ser médico forma parte de tu vida, pero no explica necesariamente todo lo que te ocurre.

¿Cuándo puede ser buen momento para pedir ayuda?

No existe un nivel exacto de malestar a partir del cual “te corresponda” acudir al psicólogo. Sin embargo, conviene prestar atención cuando el cansancio no mejora al descansar, te cuesta desconectar incluso en días libres, estás más irritable de lo habitual, has perdido interés por cosas que antes disfrutabas o el trabajo invade constantemente tu vida personal.

También merece atención si empiezas a dormir sistemáticamente mal, anticipas las jornadas con mucha ansiedad o recurres cada vez más al alcohol, hipnóticos u otras sustancias para relajarte o soportar determinados momentos.

Si aparecen pensamientos persistentes de desesperanza o de hacerte daño, es importante buscar ayuda profesional de forma inmediata.

Pero tampoco necesitas llegar hasta ese punto. Pensar durante meses “esto no puede seguir así” ya es un motivo suficientemente bueno para detenerte y analizar qué está pasando.

La terapia ayuda, pero no todo depende de ti

Este punto me parece especialmente importante cuando hablamos de profesionales sanitarios. No todos los problemas laborales se solucionan aprendiendo técnicas de gestión emocional.

Una plantilla insuficiente, jornadas excesivas, falta de recursos, presión administrativa o una organización deficiente son problemas reales. No deberíamos transmitir al médico la idea de que, si está agotado, simplemente necesita aprender a gestionar mejor el estrés.

La investigación sobre burnout médico muestra precisamente que los cambios organizativos también son importantes y que las soluciones no deben recaer exclusivamente sobre el profesional.

Por tanto, acudir a terapia no significa asumir que “el problema eres tú”. Puede ayudarte a identificar qué parte puedes modificar, qué límites necesitas establecer y qué elementos dependen de circunstancias externas.

¿Por qué contar conmigo?

Me llamo Javier Ares Arranz, soy Psicólogo General Sanitario y tengo experiencia trabajando con médicos y otros profesionales de la salud. Parte de mi trayectoria profesional se desarrolló en el Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios de Ciempozuelos, en Madrid, un entorno que me permitió conocer de cerca muchas de las exigencias emocionales asociadas al trabajo sanitario.

En terapia intento ofrecer un espacio práctico, directo y adaptado a la realidad de cada persona. No tiene las mismas necesidades un residente sometido a guardias constantes que un especialista con veinte años de profesión o alguien que, además del estrés laboral, está atravesando una crisis personal.

Podemos trabajar de manera presencial u online. Si quieres conocer cómo trabajo o reservar una primera sesión, puedes consultar la página de terapia psicológica.

Preguntas frecuentes

¿Ir al psicólogo significa que tengo burnout?

No. Puedes acudir por estrés, ansiedad, problemas personales o simplemente porque quieres manejar mejor una etapa especialmente exigente. El burnout es un fenómeno relacionado específicamente con el ámbito laboral y no debería utilizarse para explicar automáticamente cualquier malestar.

Soy médico y ya conozco muchas técnicas psicológicas, ¿me servirá igualmente?

Puede servirte. Conocer intelectualmente una herramienta y ser capaz de aplicarla a nuestra propia vida son cosas diferentes. Los profesionales sanitarios también pueden tener puntos ciegos, evitaciones y dificultades para observar su propia situación con distancia.

¿Tengo que esperar a encontrarme muy mal?

No. De hecho, suele ser más sencillo intervenir cuando todavía existe cierto margen que cuando el agotamiento lleva meses o años acumulándose. Pedir ayuda de manera preventiva también tiene sentido.

¿Puedo hacer terapia online si tengo horarios complicados?

Sí. Para muchos profesionales sanitarios la modalidad online facilita encajar las sesiones en agendas variables o períodos de guardias. Puedes agendar una sesión aquí.

Cuidarte también forma parte de ejercer la medicina

Estar acostumbrado a cuidar a los demás puede hacer que resulte extraño ocupar durante una hora el lugar de quien recibe ayuda. Pero ser médico no elimina tus necesidades psicológicas ni convierte el malestar en una señal de debilidad.

A veces pedir ayuda sirve para evitar que el trabajo termine ocupándolo todo. En otras ocasiones permite afrontar una situación personal que llevabas demasiado tiempo dejando para después. Y algunas veces simplemente ofrece un espacio para entender qué está pasando antes de que el desgaste avance.

Si notas que necesitas ese espacio, puedes contactar conmigo o reservar una sesión desde la página de servicios de psicología.

Fuentes

  • World Health Organization. Burn-out an occupational phenomenon. International Classification of Diseases 11th Revision (ICD-11).
  • Ryan, E., Hore, K., Power, J. & Jackson, T. (2023). The relationship between physician burnout and depression, anxiety, suicidality and substance abuse: A mixed methods systematic review. Frontiers in Public Health, 11, 1133484.
  • West, C. P., Dyrbye, L. N., Erwin, P. J. & Shanafelt, T. D. (2016). Interventions to prevent and reduce physician burnout: a systematic review and meta-analysis. The Lancet, 388(10057), 2272-2281.

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