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Los 5 componentes de la creatividad

La creatividad no es solo tener ideas originales de vez en cuando. Es una forma de relacionarnos con problemas, preguntas, materiales y posibilidades. Puede aparecer en el arte, la escritura o la música,...

Los 5 componentes de la creatividad

La creatividad suele definirse como la capacidad para generar ideas, soluciones o productos que sean originales y, al mismo tiempo, útiles o adecuados para un determinado contexto. Sin embargo, explicar de dónde surge esa capacidad resulta bastante más complicado.

Durante mucho tiempo se intentó encontrar un único mecanismo responsable del pensamiento creativo. Hoy sabemos que esta visión es demasiado sencilla. La creatividad depende de la interacción entre procesos cognitivos, conocimientos previos, características personales, funcionamiento cerebral y factores sociales.

¿Qué aspectos definen si somos más o menos creativos?

Howard Gardner defendió una idea especialmente interesante: la creatividad puede considerarse una y múltiple al mismo tiempo. Existen elementos comunes entre diferentes formas de creación, pero ser creativo en música no implica necesariamente serlo en matemáticas, literatura o ingeniería.

Partiendo de las principales teorías psicológicas sobre este fenómeno, podemos distinguir cinco grandes componentes de la creatividad.

1. Bases biológicas y funcionamiento cerebral

Uno de los primeros intentos de explicar científicamente la creatividad consistió en buscar su origen en determinadas zonas del cerebro.

Durante décadas se popularizó la idea de que el hemisferio derecho era el hemisferio creativo, mientras que el izquierdo estaría relacionado principalmente con el razonamiento lógico y analítico.

Esta interpretación se vinculó, entre otras cosas, con los trabajos de J. P. Guilford sobre pensamiento convergente y divergente.

El pensamiento convergente intenta encontrar la respuesta más adecuada entre diferentes posibilidades. Por ejemplo, resolver una operación matemática.

El pensamiento divergente, en cambio, consiste en generar múltiples respuestas posibles ante un mismo problema. Si preguntamos cuántos usos distintos puede tener un ladrillo, estamos solicitando este tipo de pensamiento.

Durante algún tiempo se intentó vincular el pensamiento convergente con el hemisferio izquierdo y el divergente con el derecho.

Actualmente esta división se considera excesivamente simplista.

La creatividad no parece depender exclusivamente de un hemisferio. Las tareas creativas implican redes distribuidas por distintas regiones cerebrales que deben coordinar procesos como la memoria, la imaginación, la atención, el control cognitivo o la evaluación de las ideas.

Por tanto, resulta más apropiado pensar que la creatividad surge de la cooperación entre diferentes sistemas cerebrales que buscar un supuesto "centro de la creatividad".

2. Procesos cognitivos implicados en crear

El segundo gran componente está formado por los procesos mentales que utilizamos para generar y desarrollar una idea.

Una de las propuestas clásicas pertenece al psicólogo Graham Wallas, que describió cuatro fases del proceso creativo.

Preparación

La persona estudia el problema, busca información y adquiere los conocimientos necesarios.

Antes de encontrar una solución creativa normalmente existe un periodo de trabajo consciente. Un compositor escucha música, un científico estudia investigaciones anteriores y un escritor recopila información antes de escribir.

La creatividad raramente surge de la nada.

Incubación

Después de trabajar intensamente sobre un problema, podemos apartarlo temporalmente.

Aunque aparentemente hayamos dejado de pensar en él, nuestra mente puede continuar estableciendo relaciones entre conocimientos e ideas.

Esto explica por qué algunas soluciones aparecen mientras caminamos, nos duchamos o realizamos una actividad completamente diferente.

Iluminación

Es el conocido momento de "¡eureka!".

De repente aparece una posible solución o una conexión que hasta entonces no habíamos detectado.

Esta fase es probablemente la más popular cuando pensamos en creatividad, pero no debemos olvidar que normalmente está precedida por una importante cantidad de trabajo.

Verificación

Finalmente debemos comprobar si la idea funciona.

Una ocurrencia puede ser muy original y, sin embargo, completamente inútil. Por eso la creatividad necesita también evaluación, corrección y pensamiento crítico.

Una buena idea suele modificarse muchas veces antes de convertirse en un resultado realmente valioso.

3. Conocimiento y experiencia previa

Robert Sternberg ha sido uno de los psicólogos que más ha estudiado la inteligencia y la creatividad.

Una de las ideas más importantes de sus modelos es que resulta difícil ser verdaderamente creativo en un área que desconocemos.

Para romper eficazmente las reglas primero necesitamos conocerlas.

Un músico necesita comprender cómo funciona la música. Un arquitecto necesita conocimientos técnicos. Un investigador necesita conocer la literatura científica de su especialidad.

Esto no significa que tener muchos conocimientos garantice la creatividad. Una persona puede saber muchísimo sobre un tema y limitarse a repetir las mismas soluciones.

Pero disponer de una base suficiente de conocimientos permite detectar relaciones, problemas y oportunidades que un principiante difícilmente podría observar.

Sternberg señaló varios procesos especialmente relevantes:

  • Identificar qué problema merece ser resuelto.
  • Definir correctamente ese problema.
  • Seleccionar la información importante.
  • Combinar conocimientos que aparentemente estaban separados.
  • Establecer analogías entre situaciones diferentes.
  • Diseñar estrategias para comprobar las posibles soluciones.

En muchas ocasiones, por tanto, la creatividad consiste menos en inventar algo desde cero que en combinar de una manera nueva elementos que ya conocíamos.

4. Estilo de pensamiento, personalidad y motivación

Dos personas con conocimientos similares pueden utilizarlos de formas completamente distintas.

Sternberg habló de diferentes estilos intelectuales y consideró especialmente relacionado con la creatividad el denominado estilo legislativo.

Las personas que utilizan este estilo prefieren diseñar sus propias formas de hacer las cosas en lugar de limitarse a seguir procedimientos establecidos.

Esto implica características como:

  • Cuestionar determinadas reglas.
  • Buscar formas diferentes de resolver un problema.
  • Sentirse relativamente cómodo ante la ambigüedad.
  • Explorar ideas nuevas.
  • Combinar una visión global con atención a los detalles.
  • Tolerar la posibilidad de equivocarse.

La personalidad también puede influir.

La curiosidad, la apertura a nuevas experiencias, cierta independencia de criterio y la perseverancia pueden facilitar el comportamiento creativo.

Pero existe otro elemento fundamental: la motivación.

Crear algo nuevo suele implicar numerosos intentos fallidos. Una idea prometedora puede necesitar meses o años de trabajo antes de producir resultados.

Sin suficiente interés por la tarea, es difícil mantener ese esfuerzo.

Por este motivo, muchas teorías actuales de la creatividad conceden especial importancia a la motivación intrínseca: realizar una actividad porque nos interesa, nos produce curiosidad o disfrutamos resolviendo sus problemas, y no únicamente por obtener una recompensa externa.

5. Generación, selección y contexto social

Dean Keith Simonton ha estudiado extensamente la creatividad desde una perspectiva diferente.

Según este enfoque, crear implica producir diferentes variaciones de una idea y posteriormente seleccionar aquellas que parecen más prometedoras.

El proceso puede resumirse en tres pasos:

  1. Generar variaciones.
  2. Seleccionar las que parecen más útiles u originales.
  3. Conservar y desarrollar las soluciones elegidas.

Esta idea ayuda a desmontar otro mito habitual: las personas creativas no necesariamente tienen una idea brillante cada vez que lo intentan.

Con frecuencia generan muchas ideas mediocres junto a unas pocas extraordinarias.

Cuantas más combinaciones somos capaces de explorar, mayores son las posibilidades de descubrir alguna particularmente interesante.

Pero Simonton introduce además otro elemento importante: una creación necesita un contexto que la reconozca.

Una obra artística, una teoría científica o una innovación tecnológica no existen completamente aisladas de la sociedad.

Los expertos, instituciones, consumidores o comunidades de una determinada época participan en la valoración de aquello que consideran novedoso y relevante.

Esto explica por qué algunas ideas son ignoradas inicialmente y reconocidas décadas después.

La creatividad, por tanto, no depende únicamente de la mente del creador. También existe una dimensión cultural y social que determina qué ideas llegan a difundirse.

La creatividad surge de la combinación de varios factores

Intentar explicar la creatividad mediante una única característica psicológica probablemente sea un error.

No existe un "gen creativo" ni un único tipo de personalidad que determine quién puede crear cosas originales.

La evidencia y las principales teorías sugieren que la creatividad depende de la interacción entre funcionamiento cerebral, procesos cognitivos, conocimientos, personalidad, motivación y contexto social.

También depende del área.

Una persona puede mostrar una enorme creatividad desarrollando software y poca capacidad para escribir una novela. Otra puede tener una extraordinaria imaginación visual y dificultades para encontrar soluciones originales a problemas matemáticos.

En este sentido, la propuesta de Gardner continúa siendo especialmente útil: la creatividad tiene elementos comunes, pero también adopta formas diferentes dependiendo del ámbito en el que aparece.

En conclusión

Los cinco componentes que permiten entender mejor la creatividad son las bases biológicas, los procesos cognitivos, los conocimientos y experiencias previas, los estilos de pensamiento y características personales, y el proceso de generación y selección de ideas dentro de un contexto social.

Ninguno de ellos funciona de manera aislada.

Una persona creativa necesita generar posibilidades, pero también saber evaluarlas. Necesita conocimientos, pero debe ser capaz de cuestionarlos. Y necesita imaginar alternativas, pero también suficiente perseverancia para convertir una posibilidad interesante en algo real.

Por eso la creatividad no consiste simplemente en tener buenas ideas. Consiste en producirlas, reconocer cuáles merecen ser desarrolladas y trabajar sobre ellas hasta transformarlas en algo original y valioso.

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