5 consejos para que no te dé vergüenza practicar deporte

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Aunque para muchas personas el hecho de practicar deporte puede ser una de las rutinas más satisfactorias y estimulantes de su día a día, para otras la simple perspectiva de salir a una cancha de baloncesto o a un campo de fútbol municipal supone un infierno.

No siempre es debido al modo en el que estas personas perciben sus limitaciones físicas, ya que hoy en día no es muy difícil encontrar contextos en los que practicar deporte en un nivel muy bajo, para principiantes o incluso gente mayor; a veces es por la vergüenza que les produciría participar en esas sesiones de ejercicio físico. De hecho, la experiencia de avergonzarse ante la simple idea de intentar involucrarse en estas rutinas puede aparecer incluso en deportes que no son en equipos, y en los que no hay una gran cantidad de público mirando desde las gradas.

Por fortuna, tal y como ocurre con todos los problemas vinculados a la ansiedad y a la autoestima, es posible superar la vergüenza al practicar deporte. Lo veremos en este artículo.

¿Cuál es la relación entre la autoestima y el deporte?

El deporte no es un pasatiempo más, incluso si no tenemos pensado dedicarnos a él de manera profesional o semi-profesional. Y es que este tipo de actividad tiene una característica que, para bien y para mal, la vincula con la salud mental: tiene una alta capacidad para vincularse con la autoestima.

Así, muchas personas que tienden a valorarse a sí mismas de manera negativa, pueden llegar a superar sus problemas de autoestima, entre otras cosas, rompiendo con esa imagen negativa del “Yo” al comprobar que pueden realizar grandes progresos en el deporte. Y, por otro lado, algunas personas pueden llegar a sufrir problemas de autoestima si desarrollan una relación conflictiva con el deporte.

¿Qué es lo que vincula tanto la práctica deportiva con la autoestima? En primer lugar, que como la gran mayoría de deportes se basan en una cantidad considerable de ejercicio físico, generan un contexto en el que la atención queda desplazada no solo hacia la agilidad mental, sino también hacia el cuerpo de los participantes. En algunos deportes, de hecho, se ha normalizado el uso de prendas muy ceñidas que pueden llegar a hacer que los complejos con el propio cuerpo queden intensificados, y aún más si hay gente mirando desde las gradas. De este modo, los jugadores se sienten evaluados tanto en lo intelectual como en lo físico, a la vez que sienten la necesidad e intentar concentrarse en lo que ocurre en el terreno de juego; la consecuencia es que se sienten emocionalmente desbordados por una mezcla de nervios y vergüenza, luchando contra las ganas de dejar de intentar ganar y centrarse en intentar no hacer el ridículo.

En segundo lugar, incluso si las personas en un principio no se sienten mal con su cuerpo o con su mente, en los momentos en los que se disponen a participar en el deporte pueden llegar a surgir esos complejos que no existen en ninguna otra situación. ¿Por qué? Porque hay toda una serie de prejuicios y tendencia a la estigmatización de personas que, por el hecho de tener cierta edad o de tener cierta constitución física (o incluso por el hecho de ser mujer) le dedican esfuerzo al deporte, haciendo que sea una parte importante de sus vidas. Como si la única manera en la que esas personas pudieran hacer deporte fuese no tomándoselo en serio. De este modo, esos roles, estereotipos y prejuicios aparecen en el momento clave, haciendo que esas personas se auto-saboteen al sentir vergüenza y culpa por estar ahí dedicándose a eso.

Consejos psicológicos para que puedas practicar deporte sin que te frene la vergüenza

Es cierto que la manera más efectiva y con más garantías de eficacia a la hora de superar problemas de autoestima consiste en ir a psicoterapia; sin embargo, también hay algunos consejos y recomendaciones generales que te puedo dar y que suelen resultar útiles para combatir esa tendencia a avergonzarse al intentar practicar deporte con normalidad. Los encontrarás resumidos a continuación.

1. Habla de tu problema con tus seres queridos

El apoyo emocional de nuestros seres queridos es un elemento terapéutico que con frecuencia subestimamos, quizás porque como esas personas están tan presentes en nuestras vidas, paradójicamente es fácil no pensar en ellas a la hora de buscar ayuda ante los problemas de autoestima; se difuminan con el fondo del paisaje de nuestro día a día, y nosotros asumimos que las soluciones deberán llegar a través de cosas nuevas, cuando en realidad esto no tiene por qué ser así.

Algo tan sencillo como explicarles a nuestros amigos o familiares que sentimos vergüenza al practicar deporte nos permitirá disponer de su apoyo, y además nos hará dejar de evitar ocultar esa vulnerabilidad nuestra, dándonos mayor libertad para dedicarnos a lo que nos gusta.

¿Es lo mismo un psicólogo, un coach y un terapeuta?: consejos para diferenciarlos.

2. Haz un seguimiento de tu progreso

Es muy importante que tomes consciencia de tus avances en la práctica deportiva, ya que esto supone un pilar de automotivación al que no deberías renunciar. Y no: practicar deporte regularmente no garantiza que realmente seas consiente de cuánto has mejorado y de hasta qué punto has ido mejorando tu condición física. Te recomiendo que, para combatir la vergüenza al practicar deporte, documentes tus tiempos y tus marcas personales, y vayas tomando fotos de tus cambios físicos.

3. Aplica la técnica Pomodoro

La técnica Pomodoro es una manera muy eficaz de “auto-obligarnos” a hacer algo que sabemos que nos conviene y que deberíamos hacer, pero que nos intimida a la hora de dar el primer paso. Consiste en programar un sistema de alarmas para marcar el inicio y el final de cada bloque de actividades, dedicando unos 25 minutos a cada tarea e intercalándolas con unos 5 o 10 minutos de descanso. Es, en otras palabras, una herramienta para motivarnos a “entrar en racha” centrándonos en el aquí y ahora y sintiendo la urgencia de cumplir con el horario que nos hemos puesto; también es una muy buena manera para olvidarnos de la vergüenza en las situaciones clave. Además, hoy en día existen varias apps y extensiones para los navegadores de Internet que permiten usar la técnica Pomodoro con facilidad, como por ejemplo la extensión Marinara.

4. Si notas que la ansiedad te supera, aplica técnicas de relajación

Hay técnicas de relajación muy fáciles de aprender que te permitirán rebajar los niples de estrés y nerviosismo que te puede generar la vergüenza. Te recomiendo probar la relajación muscular progresiva de Jacobson y/o la respiración diafragmática, Ambas son una manera de conectar con el momento presente y dejar de prestarles atención a los pensamientos intrusivos que desgastan tu autoestima.

5. No te sientas obligado/a a llevar ropa que no te representa

Eres tú, y no las convenciones sociales ni las marcas de ropa, quien tiene la autoridad para determinar en qué condiciones practicarás deporte, y con qué ropa. Elige algo con lo que te sientas cómodo/a y con lo que puedas empezar a eliminar esos complejos con tu propio cuerpo, sin someterte a una presión que no necesitas, sobre todo al dar tus primeros pasos en esa actividad.

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Referencia bibliográficas:

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Hazell, J.; Cotterill, S.T.; Hill, D.M. (2014). An exploration of pre-performance routines, self-efficacy, anxiety and performance in semi-professional soccer. European Journal of Sport Science. 14 (6): 603–610.

Latinjak, Alexander; Hatzigeorgiadis, Antonis (2021). «The Knowledge Map of Sport and Exercise Psychology: An Integrative Perspective». Frontiers in Psychology, 12: 661824.

Skånland, M.S. (2013). Everyday music listening and affect regulation: The role of MP3 players. International Journal of Qualitative Studies on Health and Well-being, 8(1): 20595.

Smith, E.R.; Mackie, D.M. (2007). Social Psychology (3rd ed.). Hove: Psychology Press.

Psicólogo para Streamers.

Williams, J.M. (2006). Applied sport psychology: Personal growth to peak performance. Palo Alto, California: Mayfield.

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Javier Ares Arranz

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