Regulación emocional: 3 estrategias eficaces.

regulacion emocional javier ares arranz psicologo

La capacidad de regular nuestras emociones es una herramienta poderosa, que nos será  realmente útil para enfrentarnos a las distintas situaciones que surjan en un ritmo de vida tan estresante como el actual.

Estas situaciones que afectan nuestro estado emocional se deben aprender a “gestionar” con eficiencia, para así seguir desarrollando nuestra rutina como normalmente.

Es por ello que, en este post, te describo las estrategias de regulación emocional más eficaces según los expertos, no sin antes profundizar en qué es la autorregulación o por qué es fundamental para nosotros.

¿Qué es la autorregulación emocional?

El término de autorregulación emocional hace referencia a la capacidad de gestionar las emociones de una forma correcta. Es uno de los tantos componentes de la “inteligencia emocional”, que nos permite ofrecer una respuesta emotiva adecuada a las constantes demandas del día a día.

En este sentido, la regulación emocional es un proceso que consiste en identificar, monitorizar y, posteriormente, modificar las reacciones emocionales que aparecen automáticamente ante un determinado evento.

De este modo, esta capacidad o habilidad nos permite enfrentarnos a cualquier tipo de circunstancia que nos altere anímicamente, sin problemas.

Y es que generalmente no podemos afrontar correctamente una situación cuando estamos enfadados, o al menos no de la manera de proceder más eficiente.

Sin embargo, estando más relajados si es posible dar una respuesta más acertada a un problema, teniendo una mente más serena, más fría, más calculadora.

La regulación emocional, entonces, posibilita gestionar una emocionalidad en cualquier situación sin importar qué tan tensa es o qué nuestro estado anímico no sea el óptimo en ese momento.

Y, por lo general, para lograr el éxito en esta tarea se requiere también modificar los pensamientos o el comportamiento adoptado en esa circunstancia.

Un ejemplo de regulación emocional es cuando estamos enojados o discutiendo con otra persona, sin un “control” podríamos empezar a tirar los objetos del hogar o a decir cosas que no pensamos…

en vez de parar un momento para reflexionar. Lo que posiblemente nos muestre que la situación no es tan grave, que debemos “reducir” ese sentimiento de enfado.

Y así producir una respuesta más adecuada, que engloba tanto elementos emocionales como conductuales. Importante, ¿no?

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Las 3 estrategias de regulación emocional más efectivas

Existen multitud de estrategias que, aunque algunas funcionan mejor que otras, nos son útiles para regular nuestras propias emociones. Estas son las 4 estrategias que más nos recomiendan los expertos para cambiar la respuesta emocional en un momento dado:

  1. Supresión

Se trata de una estrategia basada en evitar pensar en aquellos temas que nos afectan negativamente, a fin de enfocarnos en otros asuntos más interesantes o en pensamientos más agradables, sean imaginarios o no.

Supongamos que discutes con un familiar. En vez de seguir, podemos realizar nuestra actividad favorita, por ejemplo, para alejar los pensamientos negativos.

Es una estrategia realmente efectiva, pero, por desgracia, su efecto no dura por mucho tiempo. De hecho, los pensamientos de los que intentamos huir regresan de forma más intensa, por lo general.

  1. Reappraisal

En la estrategia reappraisal intentamos cambiar la forma en la que percibimos una situación por más negativa que esta pueda ser. ¿Cómo?

Las mudanzas siempre son difíciles, ¿no? Y sobre todo en los niños o adolescentes que sienten más esa tristeza por dejar un lugar al que estaban acostumbrados, así como la incertidumbre por no saber que si les gustará, o si se adaptaran al nuevo lugar.

En este caso, se puede dar un giro de tuercas a la situación, convirtiendo esa experiencia en algo más positivo.

Por ejemplo, las mudanzas generalmente son para ir a un lugar con más oportunidades o qué es más cómodo, por lo que se puede ver como un avance para mejorar la calidad de vida del individuo o la familia.

Así, se puede reducir el impacto emocional que una experiencia puede tener, viendo el lado positivo de las cosas.

  1. Distanciamiento

Como su nombre indica, esta estrategia consiste en “tomar distancia”, metafóricamente hablando, de la situación que nos altera anímicamente.

Para esto, debemos tomar una postura neutra e independiente que nos permita pensar fríamente qué respuesta, o más bien cómo se debe reaccionar emocionalmente ante tal evento.

Así evitamos tomar malas decisiones, frutos del calor del momento, e inmediatamente después darnos cuenta de lo mal que reaccionamos.

 

Cómo saber si necesito ir al psicólogo.

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Javier Ares Arranz

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