No me llena nada: cuando el vacío emocional nos invade.

no me llena nada Javier Ares Arranz Psicologo online

Las personas solemos formular juicios acerca de la salud mental de quienes nos rodean todo el tiempo; y en general, lo hacemos bajo una serie de indicadores que no siempre son ajustados a la realidad. Por ejemplo, si un amigo nuestro finalmente tiene un hijo —una aspiración que manifestó tener desde que lo conocemos—, consiguió un ascenso en su trabajo y se mudó a un piso céntrico y luminoso, es posible que juzguemos que nuestro amigo se sentirá fantástico al haber logrado todos sus objetivos.

Sin embargo, la relación entre el éxito y el bienestar psicológico puede encubrir la posibilidad de que alguien (incluso uno mismo) logre sus objetivos y tenga depresión. La depresión es un trastorno psicológico silencioso muy relacionado con un vacío emocional. En este artículo brindaremos información acerca de este trastorno de la salud mental y desarrollaremos los motivos por los cuales una persona puede haber logrado sus objetivos y aun así sufrir un trastorno depresivo debido a que no le llena nada y a que no encuentra tampoco actividades que le supongan un reto o bienestar.

La depresión no es exactamente lo mismo que la tristeza

En primera instancia, debemos distinguir la depresión de otros estados del ánimo como la tristeza. A día de hoy, todavía persiste en las sociedades occidentales la idea de que depresión puede utilizarse como sinónimo de “muy triste”. En otras palabras, se tiende a homologar depresión y tristeza, como si se trataran de dos conceptos equivalentes, o se considera que la depresión simplemente es un estado más grave de tristeza, un “escalón” más debajo de ella.

Ahora bien, esta noción puede ser en algún punto problemática. La tristeza es una emoción, y como cualquier otra, es universal, normal y tiene un componente adaptativo. Sentirnos tristes nos permite empatizar con el sufrimiento de los demás y con el propio, evaluar las circunstancias de nuestras vidas para gestionar y planificar alternativas, nos permite hallar soluciones. Es por este motivo que ha prevalecido en nuestra especie y en otras también. La tristeza, incluso la tristeza profunda —aquella que tiende a categorizarse erróneamente como “depresión”— puede ser muy útil en determinados escenarios y, por lo tanto, no significa que quien la experimente sufra depresión.

Por su parte, la depresión no puede reducirse a la presencia de un estado de ánimo triste sostenido en el tiempo. Frecuentar un estado de ánimo triste es solo uno de los síntomas de un trastorno depresivo. La persona deprimida presenta una severa pérdida del interés en las actividades de las que solía disfrutar con anterioridad (suele abandonarlas o dedicarles menos tiempo que antes); experimenta una disminución de energía, lo que se traduce en conductas específicas como tener dificultades para levantarse de la cama o necesitar de un gran esfuerzo para realizar tareas cotidianas, como buscar a los hijos del colegio, hacer deporte o ir a trabajar.

También son habituales los episodios de rumiación en los trastornos depresivos. Esto es quedarse “pegado” a un bucle infinito de pensamientos concatenados entre sí cuyo contenido hace referencia a aspectos negativos de la propia persona o de sus circunstancias actuales, futuras o pasadas. Por último, en la depresión se presentan alteraciones en el peso, un aumento o reducción del apetito y/o del deseo sexual. Por no hablar de las alteraciones a nivel neurobiológico que sufre un cerebro deprimido. La depresión incluye experimentar tristeza, pero es mucho más que eso.

Lograr objetivos y aun así caer en la depresión: el famoso vacío emocional, ¿por qué ocurre?

Como bien decíamos anteriormente, la depresión puede ser un trastorno silencioso. Esto quiere decir que, aunque existe una serie de aspectos de la realidad que podemos reunir para ponderar si una persona podría estar atravesando una depresión o no, hay muchos otros que permanecen en el mundo interno de la persona y que es difícil notar a simple vista. A ojos ajenos, el logro de grandes objetivos en la vida puede velar la depresión. Las consecuencias de ello pueden ser graves. Por ejemplo, la persona deprimida podría aislarse todavía más de sus vínculos sociales, en tanto sus amigos, familiares y conocidos dan por sentado que no está atravesando por ningún conflicto interno a partir de su éxito aparente.

No obstante, él o ella sabe que el logro de ciertos objetivos no está necesariamente anudado al bienestar. Los “mundos” cognitivos, emocionales y conductuales de cada individuo son únicos; por lo tanto, es imposible determinar una razón universal y compartida por la cual muchas personas desencadenan una depresión tras cumplir sus metas.

¿Un Trastorno Alimentario puede causar una Adicción?

La aparición de la sensación de vacío

Una posibilidad es que la persona experimente una sensación profunda de vacío después del cumplimiento de un logro que había ansiado por muchos meses, años, e incluso, toda la vida. La sensación de vacío es un nombre que utilizamos para denominar la experiencia de perder de vista el motivo subyacente a los logros que perseguimos; cuando extraviamos la “brújula” que orienta nuestras conductas. Ese vacío podría desencadenarse después de alcanzar un objetivo aparentemente significativo debido a la posibilidad de que la persona no haya considerado la razón por la cual esa meta era importante para él o ella.

Los objetivos incongruentes con la vida que deseamos

Muchas veces, invertimos esfuerzo cognitivo, emocional, tiempo y recursos en la persecución de objetivos que poco tienen que ver con el tipo de vida que deseamos vivir. Desde niños internalizamos las normas sociales e institucionales del mundo que nos rodea; adquirimos las nociones de lo que es “esperable” de nosotros y lo que es “inapropiado” con una destreza espeluznante; también, aprendemos lo necesario sobre el entorno a partir de las claves que nos brindan nuestros cuidadores, en general, los padres. Es probable, por lo tanto, que en aquél trayecto se diluya la pregunta sobre el qué queremos.

De tal forma, es habitual que muchos escojamos carreras universitarias en las que no nos proyectamos a mediano o largo plazo, o decidamos embarcarnos en proyectos de vida —la maternidad o el matrimonio, por citar algunos— sólo porque se ajustan a lo que se espera de nosotros. En consecuencia, una vez realizados esos objetivos, solemos darnos cuenta que no es lo que deseamos o que nuestra única motivación para conseguirlos fue el acatamiento a un mandato social o familiar.

Este punto bisagra, de inflexión, es el que puede dar origen a una crisis vital. Hay muchas formas de resolver una crisis (lo cual no quiere decir que sea una tarea sencilla, sino todo lo contrario). Sin embargo, de prolongarse de forma sostenida en el tiempo dicha crisis, podría desarrollarse una depresión de mayor o menor gravedad, dependiendo de los factores individuales y ambientales que predispongan a un individuo a este trastorno.

La importancia de la consulta con un profesional de la salud mental

En definitiva, el despliegue de una depresión a raíz del logro de uno o varios objetivos en la vida podría deberse a la imposibilidad de hallar un propósito en esa meta que fue perseguida con tanto esfuerzo. La salida de un período de crisis muchas veces requiere de una reelaboración o resignificación de las decisiones tomadas, lo que será más factible para una persona resiliente y flexible que para otra que no posea estas características. No quiere decir que la pérdida de sentido sea el único motivo por el cual alguien pueda desarrollar una depresión luego de lograr sus objetivos. Como señalamos, el ser humano es complejo y está atravesado por un sinfín de factores que le afectan en un momento determinado de su vida. La mejor forma de comprender y tratar la depresión es el trabajo con un profesional de la salud mental, ya sea un psiquiatra o un psicoterapeuta, quien será capaz de ayudar al paciente a salir adelante.

Referencias:

Organización Mundial de la Salud (2023). Depresión.

Suárez Richards, M. (1995). Trastornos del ánimo. En *Introducción a la psiquiatría*. Editorial Polemos.

¿Necesitas ayuda especializada?:

En este viaje que es la vida, a veces nos encontramos en encrucijadas, momentos en los que anhelamos una guía que nos ayude a entender mejor nuestros pensamientos y emociones. Mi nombre es Javier Ares Arranz, y como psicólogo, mi compromiso es acompañarte en este proceso de autodescubrimiento y crecimiento personal. Las herramientas y el apoyo que te ofreceré están enfocados en tu bienestar y en ayudarte a navegar por los retos emocionales con mayor claridad y confianza. Si sientes que es momento de dar ese paso importante hacia una mayor comprensión de ti mismo y de tu mundo, te invito a agendar una sesión conmigo. Juntos, podemos explorar y encontrar las respuestas que buscas para vivir una vida más plena y satisfactoria.

Tinnitus: qué es, qué efectos psicológicos tiene, y cómo se trata

¿Necesitas asistencia profesional?

Si necesitas liberarte de algunas cargas emocionales, superar obstáculos y abrazar tu mejor versión, estoy aquí para ti. Tan solo elige una fecha y una hora que se ajuste a tu rutina:

Picture of Javier Ares Arranz
Javier Ares Arranz

Tu psicólogo online especializado en ansiedad, depresión y sexología.

Otros artículos que pueden interesarte...
Abrir chat
1
Hola 👋
¿En qué puedo ayudarte?