Belonefobia (fobia a las agujas): qué es, síntomas y tratamiento

Fobia a las agujas

La fobia a las agujas, o belonefobia, está entre las fobias específicas más comunes, y hace que para miles de personas ir al médico sea un infierno.

Por suerte, las investigaciones en el ámbito de la psicoterapia ha permitido desarrollar técnicas para superar y eliminar de raíz esta psicopatología. Y es por ello que los psicólogos especializados en el tratamiento de los trastornos de ansiedad atendemos a muchos pacientes con este tipo de problemas.

Si quieres saber cómo identificar la fobia a las agujas, cuáles son las características que la distinguen del resto de trastornos fóbicos y la hacen más peligrosa, y qué se hace en psicoterapia para hacer que desaparezca, sigue leyendo. Aquí te explicaré todo lo que deber saber acerca de ella, dese mi perspectiva como Psicólogo General Sanitario.

¿Qué es un trastorno fóbico?

Empecemos viendo, en primer lugar, qué es una fobia. Este tipo de alteración psicológica está incluida en la categoría de los trastornos de ansiedad. Dicho conjunto de psicopatologías está definido, como su nombre indica, por una regulación disfuncional de la ansiedad y todo lo que la envuelve.

Es por eso que las fobias muchas veces son consideradas una especie de “miedo patológico”, aunque realmente el miedo y la ansiedad no son exactamente lo mismo. Pero la idea con la que debes quedarte es la siguiente: una persona con una fobia tiene como principal problema no aquello a lo que le tiene miedo, sino su propia reacción emocional en sí.

Y es que la mayor parte de los síntomas de las fobias surgen en momentos muy puntuales, que son relativamente fáciles de predecir. Así pues, sabemos de antemano que una persona con fobia a las agujas, por ejemplo, empezará a sentirse muy mal repentinamente si ve y/o toca una aguja… Y que la mayor parte de los síntomas desaparecerán rápidamente pocos minutos después de que deje de exponerse a esa aguja.

En este sentido, las fobias se distinguen del resto de trastornos de ansiedad en que estos últimos suelen dar lugar a síntomas y molestar de un modo más difuso e independiente de lo que ocurre alrededor de la persona.

¿Qué es la fobia a las agujas?

La belonefobia, o fobia a las agujas, es un tipo de fobia en el que la persona sufre una reacción fóbica ante los objetos tan puntiagudos como las jeringuillas o los alfileres. Prácticamente todos los casos de fobia a las inyecciones son, en la práctica, belonefobia.

Al estar clasificado dentro de las fobias específicas, se trata de una psicopatología en la que la persona experimentan los síntomas en la fase aguda únicamente cuando se expone a agujas u objetos similares, o cuando ve algo que le hace imaginar de manera muy vívida una aguja (por ejemplo, una escena de una película o de un videojuego realista).

En la práctica, la mayor parte de la gente que ha desarrollado fobia a las agujas sufre complicaciones sobre todo cuando está en una situación en la que debe vacunarse o pasar por un procedimiento médico similar: recibir una dosis de anestesia local vía jeringuilla, ponerse un goteo intravenoso…

Este miedo anticipado hace que buena parte de estas personas evite ir al médico, incluso si no sabe con total seguridad que deberá entrar en contacto con una aguja, algo que tiene unos evidentes riesgos para su salud.

Por otro lado, otra de las características de la fobia a las agujas es que en muchos casos da lugar a lo que se conoce como síncope vasovagal, algo que no ocurre en la mayoría de los trastornos fóbicos. Luego veremos en qué consiste.

La belonefobia no es lo mismo que la aicmofobia

Algunas personas utilizan los términos “aicmofobia” y “belonefobia” indistintamente, como si significasen lo mismo. Sin embargo, esto es un error: ambas palabras sirven para definir tipos de fobias diferentes, aunque muy parecidas.

En primer lugar, la belonefobia es, como hemos visto, una fobia en la que el trastorno fóbico son específicamente las agujas, como ya hemos visto. En segundo lugar, la aicmofobia es la fobia a los objetos muy puntiagudos, como los clavos, ciertos destornilladores, las chinchetas…

Así pues, en la belonefobia el estímulo que desencadena la reacción fóbica es más definida y concreta, mientras que las personas que sufren aicmofobia normalmente experimentan esa subida repentina de ansiedad ante una mayor variedad de objetos.

¿Tiene sentido establecer esta diferenciación, dado que ambos trastornos se solapan tanto? Bueno, digamos que usar denominaciones muy concretas ayuda a investigar esta clase de psicopatologías. De hecho, si no hubiéramos distinguido entre distintos tipos de fobias específicas, no habríamos descubierto la característica del síncope vasovagal, que es propio de la fobia a las inyecciones, a la sangre, y en general, a las situaciones que producen heridas físicas.

En todo caso, si sufres fobia a las agujas, no te obsesiones demasiado con el nombre que le das. Lo importante es que acudas a terapia y que sea el profesional de la salud mental quien realice el diagnóstico a partir de una valoración personalizada de lo que te ocurre. Los psicólogos siempre aplicamos soluciones adaptadas a los problemas específicos del paciente, sin fijarnos solo en el nombre que recibe la alteración.

¿Cuánta gente la sufre? Prevalencia de la belonefobia

A juzgar por las investigaciones sobre la fobia a las agujas que han sido realizadas hasta ahora, parece que este es uno de los trastornos fóbicos más frecuentes.

Sin embargo, hay que decirlo todo: estos estudios pean de no definir de la misma manera qué es la belonefobia. Algunos parten de una definición muy amplia y que agrupa experiencias muy habituales, y otros se centran únicamente en los casos que claramente suponen una alteración de la salud mental. Debido a esta amplia escala de grises, se estima que el porcentaje de personas con fobia a las agujas está entre el 2% y el 25% de la población.

Y es que estas investigaciones suelen basarse en información auto-reportada por los participantes; o sea, su opinión personal de si tienen fobia a las agujas o no.

Pero lo cierto es que podría ocurrir perfectamente que muchísimas personas tuvieran una versión muy débil de la belonefobia, ya que: ¿estamos seguros de que todo el mundo va tanto al médico como debería, y que el miedo a las inyecciones no está bastante generalizado?

Existe una cierta normalización ante el hecho de no ir a operarse o a pasar una revisión médica ante el “riesgo” de tener que recibir un pinchazo, aunque esto permita evitar complicaciones de salud mucho mayores (y que requieren de tratamientos más invasivos que una vacuna).

Causas

No es necesario haber sufrido una experiencia traumática con las agujas (es decir, muy violenta) para desarrollar esta alteración. De hecho, surge a partir de una combinación de predisposiciones genéticas a sufrir problemas de fobias y estrés, por un lado, y una mala gestión de la ansiedad, por el otro.

Todo empieza con una anticipación de la ansiedad generada por ver o tocar una aguja; a partir de ahí, ocurre un efecto bola de nieve causado por el miedo a sufrir miedo, por decirlo de alguna manera. Ahora bien, cada caso de fobia a las agujas tiene sus características únicas y debe ser examinado por un profesional para establecer su origen y desencadenantes.

Síntomas del miedo patológico a las agujas

Como ya adelanté antes, la mayor parte de los síntomas más “llamativos” de la belonefobia aparecen justamente cuando la persona se expone a una aguja, o cuando ve algo que se le parece mucho o le hace pensar en eso de una manera muy vívida.

Sin embargo, hay otro conjunto de manifestaciones clínicas de la fobia a las agujas que también aparecen en otras situaciones y son más sutiles, más discretas. Y es importante no dejar que pasen desapercibidas.

Aquí te describiré ambos grupos para que seas capaz de detectar los síntomas de la fobia a las agujas… Aunque recuerda que el diagnóstico, o definitivo, solo puede ser realizado por un profesional de la salud mental. Y por cierto, esta es solo una descripción orientativa, y no hace falta tener todos estos síntomas para que se considere que un sujeto ha desarrollado fobia a las agujas.

Síntomas de la fase latente

Estos son los síntomas comunes de la belonefobia que aparecen en el día a día de la persona, sin necesidad de que esté experimentando esa fuerte subida de sus niveles de ansiedad desencadenada por una aguja:

  • Evitar ir a los centros sanitarios para no ver jeringuillas (aunque sea ir para visitar a un familiar).
  • Relativa aversión al riesgo de sufrir heridas, para no tener que recibir atención médica.
  • En muchos casos, las personas con belonefobia desarrollan un miedo significativo (pero no tan intenso como al que generan las agujas) a ciertos insectos grandes que “pican”.
  • Evitar vacunarse.
  • Los problemas para dormir bien (insomnio) son frecuentes, ya que la persona tiende a estar más “en guardia” de lo normal.

Síntomas de la fase aguda

En el momento en el que la persona con belonefobia se da cuenta de que tiene una aguja muy cerca, aparecen los síntomas relacionados con una subida rápida de su ansiedad:

  • Mareos o sensación de vértigo.
  • Temblores y tensión muscular.
  • Sensación de pérdida de control sobre el propio cuerpo.
  • Sentimiento de que hay que “salir de ahí” urgentemente.
  • Sudores.
  • Aceleración de la respiración.
  • Síncope vasovagal.

En el siguiente apartado veremos en qué consiste este último síntoma de la fobia a las agujas, que es característico de esta alteración y de unas pocas más que están emparentadas con ella.

El síncope vasovagal: una característica de esta fobia

El síncope vasovagal es una respuesta bifásica que ocurre sobre todo en la fobia a las inyecciones y la fobia a la sangre. Ocurre en de un 50% a un 80% de los casos de belonefobia.

Concretamente, es una reacción refleja que da lugar a un despacho segundos después de recibir un pinchazo o de verter un poco de sangre, en los casos en los que hay un trastorno fóbico asociado a este tipo de experiencias.

Este síncope o desmayo ocurre porque, al activarse los síntomas de la fase aguda de la fobia, primero se produce una subida rápida de la presión sanguínea, y poco después se genera un desplome de la presión. Esta rápida diferencia hace que el cerebro sufra un problema de riesgo sanguíneo transitoriamente, y eso afecta al nivel de consciencia.

¿La belonefobia es peligrosa?

El desmayo por síncope vasovagal hace que la belonefobia sea una de las pocas fobias que tiene la capacidad de matar de manera directa, al menos en aquellos casos en los que aparece la reacción bifásica (recordemos que esta no ocurre siempre).

Ahora bien, la muerte causada de esta manera es relativamente poco común. Y de hecho, el mayor riesgo está en las caídas producidas por el desmayo, que pueden causar un fuerte golpe en la cabeza.

En todo caso, este es un motivo más para que las personas con esta variante de fobia a las agujas acudan cuanto antes a psicoterapia.

Tratamiento de la fobia a las agujas

La manera más efectiva de superar la belonefobia es ir a terapia psicológica. En ella, los psicólogos aplicamos estrategias de intervención desde la terapia cognitivo-conductual, la más efectiva contra los trastornos de ansiedad. Por suerte, esta es una alteración que responde muy bien al tratamiento, y suele desaparecer después de unos pocos meses de ir a terapia.

Dentro de estos programas de intervención psicológica, son especialmente útiles los recursos de la desensibilización sistemática y la exposición controlada. Ambas se basan en el mismo principio: para superar una fobia, hay que aprender a enfrentarse a ese miedo patológico siguiendo las indicaciones del psicólogo, sin caer en la evitación constante, y aplicando “trucos” para dejar de asociar esas situaciones a la ansiedad pura.

Por otro lado, a veces es necesario disponer de ayuda médica para sobrellevar los síntomas. Normalmente, esto se plasma en el uso de psicofármacos ansiolíticos, que siempre deben ser usados siguiendo las indicaciones del médico. Pero ten en cuenta que los ansiolíticos casi nunca son suficientes para eliminar totalmente las fobias: su objetivo es mitigar el malestar.

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Referencias bibliográficas:

  • Alsbrooks, K.; Hoerauf, K. (2022). Prevalence, causes, impacts, and management of needle phobia: An international survey of a general adult population. PLoS One, 21;17(11): e0276814.
  • Ayala, E. S. et al. (2009). Treatments for blood-injury-injection phobia: a critical review of current evidence. Journal of Psychiatric Research, 43(15): 1235 – 1242
  • Ditto, B. (2009). Physiological correlates of applied tension may contribute to reduced fainting during medical procedures. Annals of Behavioral Medicine (en inglés) 37 (3): 306 – 314.
  • Hamilton, J. G. (1995). Needle Phobia – A Neglected Diagnosis. Journal of Family Practice, 41 (2): 169 – 175
  • Huff, C. (2021). How psychologists can help patients with injection fear. American Psychological Associaton.

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