¿Cómo saber si soy adicto al teléfono móvil?

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La adicción al teléfono móvil es un fenómeno cada vez más frecuente en nuestro país y, aunque no es directamente comparable a la adicción a las drogas duras, sobre todo en los segmentos de población más jóvenes puede llegar a ser un verdadero problema que desgasta la calidad de vida tanto de los adolescentes que desarrollan esta dinámica de dependencia como la de sus familiares.

Este tipo de adicción funciona de manera similar al resto de adicciones comportamentales y a pesar de que los psicoterapeutas estamos formados para detectar el uso disfuncional del smartphone, para la población general puede resultar complejo reconocerlo en sus etapas iniciales de desarrollo. Por eso, en este artículo te ofrezco una serie de pautas y criterios orientativos para saber si existe o no un caso de adicción al móvil en cualquier persona.

 

Las 10 claves para saber si existe una adicción al teléfono móvil

Si deseas conocer cuáles son las principales claves que indican una adicción al móvil, sigue leyendo; en estas líneas hay un resumen de las “señales de alerta” de la adicción al móvil.

 

  1. Sufro FOMO (Fear of Missing Out)

El uso generalizado de las redes sociales ha contribuido a la aparición cada vez más frecuente del fenómeno FOMO (Fear of Missing Out), que puede traducirse en castellano como “miedo a perderse algo” o “miedo a quedarse fuera”.

Este sentimiento consiste en la percepción imaginada de que en el mundo de Internet, los chats o las redes sociales están pasando cosas importantes o de gran diversión y que nos estamos perdiendo por no estar pendientes de la pantalla.

El FOMO es habitualmente un generador de estrés y ansiedad por parte de la persona adicta al móvil, y también puede estar relacionado con la presión social que provoca creer que nuestros amigos puedan estar conversando por teléfono o quedando a través del chat cuando nosotros estamos ocupados en otra tarea.

 

  1. Paso gran parte del tiempo usando el móvil

Pasar la mayor parte del tiempo libre usando nuestro smartphone es otra de las señales inequívocas de que podemos estar ante un caso de adicción al teléfono móvil.

A menudo puede ser difícil contabilizar las horas exactas en las que usa el móvil a lo largo del día, pero en la actualidad existen aplicaciones de todo tipo que permiten llevar el cálculo exacto de las horas, minutos y segundos que nos dedicamos a mirar el móvil en un día.

 

  1. Falta de capacidad de concentración

Como pasa con cualquier otra adicción, la adicción al smartphone lleva consigo una serie de alteraciones a nivel emocional, psicológico pero también cognitivo y de las funciones cerebrales básicas.

Una de estas alteraciones la encontramos en la capacidad de concentración, ya que la persona adicta está todo el día pensando en las interacciones con el móvil, así como en todo lo sucedido en redes sociales durante la última vez que se conectó.

Esto hace contribuye a una notable disminución del rendimiento de la persona en cualquier otra actividad que deba llevar a cabo durante el día, ya sea de tipo personal y relacional como académica o laboral, ado que estos pensamientos intrusivos interfieren en su “tren de pensamiento”.

 

  1. Afectación y disminución relaciones sociales reales

Otra de las afectaciones que tiene el uso permanente y adictivo del teléfono móvil la encontramos en las relaciones sociales.

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Esta afectación se produce tanto en la calidad de las mismas, por el hecho de estar pendiente constantemente del teléfono en lugar de en nuestro interlocutor; como en su disminución, ya que la persona con adicción tiende a dejar de ver a otras personas.

 

  1. Siento malestar cuando no estoy utilizando el móvil

Tener sentimiento de malestar cuando no se está utilizando el teléfono, no se puede usar, se queda sin baterías o bien cuando está alejado de nosotros es otra señal bastante clara de que la persona padece una adicción al teléfono. También es habitual estar de mal humor al interactuar con quienes interpretamos que nos están haciendo perder el tiempo sin poder utilizar el móvil.

 

  1. Invento excusas para acceder a él

El malestar asociado a la ausencia del teléfono móvil genera habitualmente que la persona invente excusas para emplearlo en repetidas ocasiones a lo largo del día.

Estas excusas pueden ser dadas a otras personas o tratarse de autoengaños que utilizamos para normalizar el uso del teléfono móvil en situaciones nada recomendables, como puede ser el horario de trabajo.

 

  1. Creo que suena constantemente

Tener la sensación de que suena el móvil sin que hay sucedido es algo que nos ha pasado a todos; sin embargo, se trata de una característica muy común en las personas adictas a su smartphone.

Esto sucede debido a que las personas adictas a su teléfono móvil están todo el día pensando en utilizarlo, es por eso que a veces imaginan notificaciones o vibraciones inexistentes en el mismo para lograr la tan ansiada interacción: casi cualquier estímulo queda asociado al concepto de “mi móvil”, el cual, a causa de su omnipresencia en el día a día de la persona, queda unido a una gran variedad de ideas y sensaciones en su cerebro.

 

  1. Dejo de realizar otras actividades

La adicción al móvil puede ocasionar que la persona deje de realizar actividades o pasatiempos que antes de la adicción llevaba a cabo de manera frecuente.

Este tipo de adicción nos quita tiempo para una gran variedad de otras actividades personales y sociales, y puede llegar a interferir en nuestra vida sentimental o laboral por ejemplo, teniendo discusiones frecuentes con la pareja o perdiendo el empleo.

 

  1. Lo reviso todo el rato

Revisar el móvil de manera compulsiva cada pocos minutos es otra de las características propias de las personas con adicción a este dispositivo.

Una buena forma de comprobar si se tiene o no una adicción al móvil es hacer el ejercicio de estar media hora sin mirar el teléfono y comprobar cuáles son las reacciones y los sentimientos que experimentamos ante esa situación.

 

  1. Lo llevo conmigo siempre

Si bien el acto de llevar siempre el teléfono con nosotros es algo habitual en la mayor parte de la población, la obsesión por tenerlo a todas horas disponible y con batería puede ser una señal inequívoca de adicción.

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Como se ha indicado, aquello que define a las personas adictas al teléfono móvil de las que no lo son es la reacción de malestar psicológico, ansiedad, estrés o agresividad que experimentan ante la imposibilidad de usar el teléfono.

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